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Revista ZUR - Volumen 3, N°1
Narrativa

Decálogo para dialogar con un bosque sureño

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“Despedida” de : Sara G. Umemoto.

Fecha

01 Julio 2021

Autora

Gabriela Garcés Pérez

01 Julio 2021

Antes de ingresar por los senderos difusos que internan el Bosque. Antes de avanzar bajo las cándidas copas y sobre las esforzadas raíces, detente unos instantes a meditar si acaso lo que buscas es sólo un ejercicio corporal, una experiencia visual contemplativa del espectro de colores y tonalidades del follaje, de las formas sinuosas de las ramas, del rostro misterioso y poliforme de los troncos. ¿Será percibir ese aroma compuesto de hierbas mentoladas, de azumagado de troncos, de cadáver de vida sobre vida, encaramando su permanencia? o

¿será también la fugacidad de movimientos continuos y discretos, interrupciones mutuas a escalas múltiples, de seres minúsculos con sus mundos a cuestas? ¿Será el recogimiento solemne del espíritu ante el espejo de nuestra propia naturaleza?

El Bosque como una comunidad de lenguajes sutiles, ha resguardado interconexiones y equilibrios sobrevivientes al desapego humano. Por ello, visitar el Bosque puede significar desde un tímido asomo a una revelación incandescente, hasta un portentoso encuentro con una otredad y un uno mismo diferentes, cuyos significados son en gran medida aún desconocidos y sólo intuidos por los seres humanos modernos del temprano Antropoceno.

El Bosque nativo, en su generosa convivencia exhibe y resguarda su riqueza. Es entonces misión del visitante crear sus propias claves de acceso y diálogo. En este punto se debe señalar que el ser humano moderno, como rama evolutiva que se ha expandido de manera gradual y sostenida entre la faz de la tierra y la biósfera, ha debilitado al máximo las extensiones intuitivas, sensoriales y emocionales de su propia experiencia. De ahí que se vuelve necesaria una fórmula hermenéutica integrada y compleja para comprender y descifrar el secreto que reverbera al interior de la comunidad silvestre.

Si bien se puede suponer que este es un proceso íntimo y reservado sólo para quienes se hayan internado en los caminos tortuosos y elevados de la consciencia y evolución personal, agrego aquí que esta comunidad de sentido en su esencia generosa no veta ni condiciona a nada ni nadie. Así como asume la espectralidad de edades, formas y texturas de las especies que le integran, asume también la variedad de experiencias y niveles de conciencia de nuestra especie como parte de sí misma. El Bosque es connatural a todos y cada uno de nosotros, lo que es perceptible de manera simple y sencilla a través de la reminiscencia sensorial alojada en nuestra consciencia, en nuestra piel, y nuestros sentidos.

A continuación, brindo algunas pistas para inducir el proceso a través del cual, podrás hallar las fórmulas para iniciar el diálogo con el Bosque:

  1. Primero piensa y siente que estás en un espacio de tiempo, historia y memoria, en el cual diversas especies mutuamente implicadas y adaptadas, han desarrollado y compartido sus trayectorias de vida, donde el ser humano ha evolucionado como una más de las tantas Considera entonces que estas ingresando en una gran vivienda que ampara a una gran comunidad que de la mano ha persistido y trascendido los distintos tiempos.
  2. Haz de cuenta que te presentas frente a un consejo de ancianos y ancianas, de barbas solemnes, cortezas robustas y raíces sinuosas que en su culto y búsqueda solar despliegan en sus ramajes su habilidad de altura. Sus formas de vida han tejido equilibrios dinámicos y sutiles con otros seres. Son el puente de la vida e interconexión entre las pulsiones del planeta y los otros seres. Poseen dentro de sí una bibliografía de la tierra, desde edades remotas guardan registros de las travesías acontecidas a la especie.
  3. Considera que allí también habita la infancia del Bosque, semillas en pronta germinación, germinadas y almácigos que afloran tímidos entre la alfombra de hojas multicolores. Microorganismos, insectos, aves y mamíferos asoman, se estiran y crecen, conectados en Un renoval que pulula incesante, que nutre de asombro y fuerza a la comunidad boscosa.
  4. Entonces, resulta necesario que te solicites un permiso interno de vaciamiento y de no invasión. El Bosque es un lugar de exploración sensorial auténtica y te ofrece un tesoro por descubrir, entonces, por consideración a la comunidad que te recibe y a ti mismo/a:
  5. Al ingresar inspira profundo y expira, repitiéndolo varias veces, tantas como sea necesario para mitigar la ansiedad que traes contigo. Siente los aromas del lugar y llena tus pulmones de este aire fresco y nutritivo, imagina que dentro de cada pulmón tienes un árbol que al inspirar despliega y estira sus dendritas por donde circula oxígeno. Al caminar busca el ritmo de tu propia respiración y que tus pasos sigan ese compás, sin Si es necesario continuar caminando de forma grupal, encuentra el consenso entre el ritmo colectivo y el propio. Debes encontrar tu propio ritmo de inspiración y expiración.
  6. Busca también el Primero oye tus pisadas, el sonido de las hojas bajo tus pies y sobre tu cabeza, continúa buscando el silencio y oirás el canto de aves, zumbidos y élitros de insectos, el crujido y roce de los ramajes y hojas al viento. Si mantienes tu búsqueda de silencio podrás distinguir cantos de diversas aves, y brotará en ti el interés por conocerlas.
  7. Libera tus manos, invítalas a la curiosidad y al descubrimiento. Palpa la rugosidad de los troncos y cortezas, acaricia los surcos profundos hasta sentir la blandura de su dureza, palpa la textura suave de las hojas, la ternura de los musgos. Lee con tus dedos la creatividad antigua y naciente que conforma el
  8. Limpia tu mirada y tu Distingue la gama de colores verdes, amarillos, rojos y marrones que el paisaje próximo te ofrece. Paso a paso percibe el juego de la luz entre la fronda, enfoca rincones, perfiles y sombras. Observa el color de la descomposición y de la turgencia, la confección de alfombras de musgos, de fibras que cuelgan desde las copas y se enredan en los troncos. Observa los helechos, y sus hojas de dimensiones colosales y diminutas, la arquitectura de telarañas entre las rocas.
  9. Si escuchas el sonido efervescente de un curso de agua, acércate. Percibe su paso entre las piedras, cómo en sus orillas interactúa con las raíces, cómo ha dado forma a su cauce y extiende su eco al trazar su camino entre la fronda. Siente su frescor en tus manos, luego en tu rostro. Luego de ello, al continuar con tu camino silencioso y de contemplación, tu mente estará más receptiva y a la vez despejada de las distorsiones y
  10. Continúa caminando al ritmo de tu propia respiración, de pronto ingresarás en un nuevo estado de conciencia, la fronda de árboles, sus aromas y toda esa comunidad reunida ingresa dentro de ti y renace desde ti, volviéndose tu aura, la proyección de tu propia vida y Como una revelación entonces pensarás en cuestiones fundamentales acerca de ti mismo, de tu vida y de nuestra existencia, sentirás tu espíritu fortalecido, formando parte de un todo esencial. En este punto habrás descifrado el secreto tesoro del Bosque.

Información sobre el autor

Gabriela Garcés Pérez

Antropóloga y Magíster en Salud Pública. En el año 2018 me adjudiqué un fondo de creación literaria de género narrativa, a través del cual escribo un libro próximo a publicar. He participado de talleres literarios con la escritora Flavia Radrigán y los escritores Guido Eytel y Carlos Lloró.

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